Familia sentada junta disfrutando de sus vacaciones con una buena salud
junio 9, 2025

Por qué mejoran tus síntomas digestivos en vacaciones (y cómo mantenerlo a la vuelta)

¿Por qué mejoran tus síntomas digestivos durante las vacaciones?

Se acerca el verano y con él las ansiadas vacaciones.
A priori y de cara a seguir una dieta estricta, las vacaciones no son el mejor momento del año. Sales de tu entorno, de tus hábitos y en función de cuál sea tu destino y de las restricciones que te haya puesto tu nutricionista, seguir la dieta al pie de la letra puede ser una misión casi imposible.

¿Empeoran los síntomas digestivos en vacaciones?

En este contexto, no sería muy extraño que los pacientes nos reportaran a la vuelta un empeoramiento de su sintomatología digestiva.
Sin embargo, eso no es lo más habitual, hay muchos más pacientes que lo que nos comentan es que su sintomatología ha mejorado.

Esto es especialmente relevante para personas con enfermedades digestivas crónicas; si es tu caso, te invitamos a leer nuestra entrada sobre el Día de la Concienciación de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal.

Imagen de un médico mostrando un dibujo de un sistema digestivo saludable

¿Por qué ocurre esto?

La respuesta más inmediata que nos viene a la cabeza probablemente sea la correcta:
Si disminuye el estrés, me encuentro mejor.

No es el 100% de los casos, por supuesto —ojalá las cosas fueran tan sencillas— y desde Inmunomet sabemos que abordamos un problema multifactorial con muchas aristas, pero simplemente el hecho de que existan estos casos en una cantidad que exceda la simple anécdota, nos tiene que llevar a la siguiente reflexión.

¿Qué cambios hacemos en vacaciones que reducen el estrés?

Disminución de los pensamientos negativos y de las rumiaciones

Gran parte de nuestro estrés proviene de nuestros propios pensamientos.
En vacaciones nos olvidamos o aparcamos los problemas cotidianos y dejamos de revivirlos en nuestra cabeza. Si nuestra mente descansa, nuestro cuerpo descansa.

Aumento del tiempo que dedico a las comidas

Es muy importante comer tranquilamente, tomarnos nuestro tiempo.
Masticar bien, saborear lo que como. En definitiva, comer de manera consciente.

En nuestro día a día, uno de los principales problemas que afrontamos y que puede afectar el equilibrio de nuestra microbiota es no respetar nuestros horarios de comida o, directamente, saltarnos la dieta porque no llegamos a tiempo a una reunión y “ya me comeré un sándwich de camino”.

Contacto social de calidad

En verano nos tomamos mucho más tiempo para estar con nuestra familia, viajar con amigos, visitar a los padres, a los abuelos…
Somos seres sociales y necesitamos tener relaciones de calidad. Compartir lo que nos pasa, escuchar lo que les pasa a los demás. Reforzar esas relaciones sociales y disfrutar de ellas es fundamental para nuestra salud mental y física.

Salir de la rutina

En vacaciones, no sólo desconectamos del “ruido” de la gran ciudad sino que también conectamos con espacios, lugares y actividades diferentes que estimulan nuestro cerebro.
Vivir cosas nuevas, sorprendernos y salir de la rutina nos aporta salud mental.

¿Y qué pasa al volver?

Por qué mejoran tus síntomas digestivos en vacaciones (y cómo mantenerlo a la vuelta)¿Cuántos de estos hábitos saludables podemos adoptar en nuestro día a día a la vuelta de las vacaciones?
Esa es la pregunta que dejo en tu tejado.

Soy consciente de que no siempre es fácil aplicar todo esto, una vez que vuelvo a la “normalidad”. En ciertas ocasiones es necesario contar con el apoyo de un profesional que nos oriente a entender y a gestionar ciertos patrones cognitivos, emocionales y conductuales que pueden ser la causa de nuestro malestar.

El estrés, un factor clave a abordar

Gran parte de nuestro estrés nace de incorporar o no estos hábitos saludables y abordarlo adecuadamente es uno de los factores necesarios para obtener una mejoría clínica significativa.